martes, 29 de enero de 2013

Sólo un 16% llama al 112 ante un infarto aunque es lo que hay que hacer

Acudir a un centro de salud "retrasa la adopción de las maniobras terapéuticas definitivas", asegura un especialista.
LA VANGUARDIA - MADRID
Sólo el 16 por ciento de las personas que sufren un infarto llaman al 112, a pesar de que "es lo que debería hacerse", y la mayor parte acuden directamente a urgencias, muchas veces en su propio vehículo, "o lo que es peor", al centro de salud, que ocurre en un tercio de los casos.

Así lo ha asegurado este jueves el doctor Jaime Latour, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Elche, en una rueda de prensa en la que se han presentado los datos del registro ARIAM correspondientes a 2012, que recoge enfermos coronarios agudos graves (anginas inestables e infartos de miocardio) tratados en UCI de toda España.

En el Registro Análisis en el Retraso en el Infarto Agudo de Miocardio, que coordina el doctor Latour, han participado este año 57 UCI de todo el país y 2.015 pacientes con el objetivo de evaluar si la práctica clínica se ajusta a las mejores recomendaciones basadas en la evidencia científica actual.

Este intensivista ha precisado que se trata de detectar oportunidades de mejora para "reducir el desfase entre lo que debería ser y lo que realmente es". Latour ha explicado que "por desgracia" año tras año se detectan elementos susceptibles de mejora, como es el caso del lugar en el que se produce el primer contacto con el Sistema Nacional de Salud del paciente con infarto, que, según recomiendan las guías, debe hacerse a través de una llamada al 112.

Acudir directamente a un centro de salud "retrasa la adopción de las maniobras terapéuticas definitivas", tales como abrir la coronaria que está obstruida, y además en ellos "difícilmente" existen protocolos de atención de síndrome coronario agudo.
Así, por ejemplo, la aspirina, que es importante que se administre en los primeros momentos, se da en menos de la mitad de los casos. El registro también recoge el tiempo que se tarda entre que una persona empieza a sufrir un infarto y se abre la coronaria.

Según el doctor Latour, "la mayor capacidad que tenemos ahora de reducir la mortalidad por infarto ya no está en los hospitales sino en la fase pre-hospitalaria". El 30 por ciento de la mortalidad actual se podría evitar si las personas reaccionaran en el instante, ha advertido este intensivista.
No obstante, desde que el paciente siente dolor hasta que llega a urgencias transcurren una media de 165 minutos, un tiempo "excesivo" si se tiene en cuenta que "lo razonable" sería una hora.

A este respecto, el doctor José Cunyat, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (SEMICYUC), ha puesto de relieve que la primera hora es clave para lo que vaya a ocurrir posteriormente, aunque se acabe abriendo la arteria, ya que en el periodo que el trombo impide que la sangre fluya, el corazón está sufriendo.

Si se tardan más de seis horas en abrir la coronaria es difícil que se recuperen algunas de las células que han sido dañadas, ha señalado Cunyat. Y a pesar de que se trata de "uno de los muchos procesos clínicos en los que el tiempo es oro", según este intensivista, esas más de dos horas y media es lo mismo que se tardaba hace veinte años.

"Ahí tenemos un importante problema y una oportunidad de mejora importante", ha alertado. Para ello, hay que sensibilizar a la población y las estructuras sanitarias tienen que intervenir en educación, prevención, promoción de salud, etc.
A su juicio, todo el sistema sanitario debe contribuir a concienciar a la población sobre los sistemas de alarma y sobre qué debe hacer cuando se detectan.

Por su parte, la doctora María Paz Fuset, intensivista del Hospital La Fe de Valencia, ha destacado el papel relevante en el infarto de miocardio de una técnica, denominada Terapia de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO), en la que este centro hospitalario ha sido pionero.

Se trata de un sistema de asistencia mecánica que proporciona un soporte cardiopulmonar y que siempre se coloca como "puente" hacia la recuperación o el trasplante, ha explicado esta doctora.
La Fe dispone también de un equipo ECMO que acude a otros hospitales de la Comunidad Valenciana para colocar el dispositivo a aquellos pacientes en los que el riesgo de muerte si se trasladan es muy alto.Según ha explicado Fuset, gracias a este equipo han sobrevivido un 55 por ciento de enfermos que no tenían ninguna posibilidad.

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